El peligro del sobrecompromiso: cuando decir sí demasiado seguido nos juega en contra
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COMENTARIO A LA NOTA:
En una reciente nota de Forbes Argentina se aborda un fenómeno cada vez más frecuente: el sobrecompromiso. Esa tendencia a decir que sí demasiado seguido, asumir más de lo que podemos sostener y vivir en un estado de disponibilidad permanente. Aunque suele presentarse como un gesto de responsabilidad o compromiso, en realidad es un riesgo silencioso que erosiona claridad, productividad y bienestar.
Desde nuestra experiencia en Be Consulted, vemos el sobrecompromiso como un síntoma organizacional, no como un rasgo individual. Cuando una persona —generalmente un líder o dueño de PyME— siente que debe responder a todo, estar en todo y resolver todo, lo que aparece no es “falta de voluntad”, sino falta de diseño.
El sobrecompromiso prospera en organizaciones donde:
- Los roles no están claros.
- Las prioridades cambian todos los días.
- Los procesos no están definidos.
- La cultura premia la urgencia por encima del criterio.
- No existe una conversación honesta sobre límites y capacidades.
En ese contexto, decir que sí se vuelve la única estrategia posible. Pero el costo es alto: desgaste, pérdida de foco, decisiones reactivas y una sensación permanente de estar corriendo detrás de los problemas.
Profesionalizar una organización implica, justamente, lo contrario: construir criterios de decisión, ordenar responsabilidades, diseñar procesos que alivien la carga operativa y habilitar conversaciones que permitan decir que no cuando corresponde. No para hacer menos, sino para hacer mejor.
El desafío no es solo individual. Es cultural. Es organizacional. Y es estratégico.
El sobrecompromiso no se resuelve con más esfuerzo, sino con más diseño.